AMANECER UN DIA MAS.


AMANECER UN DIA MAS.

Amanece un día más, agradezco la vida y cuando 
intento afirmar pies en piso, surge la ambigua 
impresión corpórea de pesadez y levedad flotante; 
la imaginación me transporta a estar piélago adentro,
pero no en cualquiera, solo en uno, en el muerto,
podría ser el mar en que tal sensación se dé.

Conmovida, exhausta, sorprendida, solaz,
tantas las emociones y tan estrecho el espacio,
que la confusión mental irrumpe y golpea 
como sabe hacerlo, con su sello original,
en espera de ser primera en abatir a cual más,
duda, temor, mordaz ironía confabulan para reinar.

Castigo, consecuencia obvia, destino, azar,
no cesan muchas mentes de gritar esto y más,
otras, menos impulsivas lo someten a escrutinio;
tras la consciencia de unas pocas una voz asoma
muda y deseosa de salir del interior...
escucharla es posible, sólo en el sosiego silencioso.

Calma niño inquieto, lo siento niña herida,
así es la vida, o mejor así lo siente el vivo,
cuando alguien o algo querido ya no está;
lo sabe el experto, lo siente el dolido y no por ello pasa.
Tardará lo que tenga que tardar, no te afanes,
solo o sola nunca estás, Dios el Eterno lo siente contigo.

Y si de imprevisto al buscarlo no lo encuentras…
observa, escucha, siente, busca, pregunta, pide,
temprano o tarde algo o a alguien hallarás; cabe,
que esta vez no confundas superficie con profundidad,
pues en la primera aquel, aquella, lo querido nunca estuvo
llega a tu consciencia y el amor como semilla germinará.

La persistencia en negar, enojarse, negociar o deprimirse,
ante la ausencia de todo lo querido, empuja al abismo, mientras
honrar lo amado, amando el continuar el camino hacia la cima…
a un proyecto, nuevos amigos, los demás queridos; siembra ya,
apunta hacia la infinitud, al norte, a la montaña, a la luz, donde una
 nueva semilla, un terreno fértil,  el árbol de vida su nuevo fruto da.

Amalia Murcia.

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